El nuevo filtro: Los clubes de fútbol españoles de Primera y Segunda división tendrán que abrir sus finanzas a un escrutinio que hoy no existe. El Gobierno prepara una ley de prevención del blanqueo de capitales que obligará a esos equipos a identificar a los inversores, patrocinadores e intermediarios con los que trabajan, y a reportar a las autoridades cada cambio en el accionariado y cada fichaje de jugadores, sin importar la cuantía de la operación.
Quién vigila el dinero: El anteproyecto crea la Autoridad Nacional de Integridad Financiera (Anifi), el organismo que concentrará el control sobre todos los sujetos obligados a reportar movimientos sospechosos. Los clubes tendrán que comprobar quién controla realmente el capital detrás de cada operación, no solo el nombre que figura en el contrato, y verificar la identidad de los dueños reales de los fondos y sociedades que participan en fichajes, patrocinios o cambios de propietario.
Por qué el fútbol quedó en la mira: El caso de la UD Almería muestra por qué. El club pertenece al grupo saudí SMC, liderado por Mohamed Al-Khereiji, y Cristiano Ronaldo compró en 2026 el 25% de las acciones a través de CR7 Sports Investments. Sus operaciones cruzan mercados como Portugal, Brasil, Colombia, Serbia, Croacia y Arabia Saudita, exactamente la clase de estructura societaria transfronteriza que la ley busca hacer trazable.
El límite del filtro: La normativa comunitaria en la que se inspira el anteproyecto permite excluir a los clubes con una facturación anual inferior a €5M, pero ese umbral no alcanza a ningún equipo de Primera o Segunda división, cuyas cuentas lo superan con holgura. Los agentes de futbolistas, que también quedan como sujetos obligados, tienen hasta julio de 2029 para adaptarse, mientras los clubes deben hacerlo antes de julio de 2027.
- fichajes y comisiones a agentes
- cambios de accionariado y financiación alternativa
- contratos con patrocinadores
- clubes con facturación menor a €5M al año
- agentes, hasta julio de 2029


