Un grupo liderado por Ronaldo Nazário y Roberto Carlos se quedó con 80% del Inter de Limeira, un club centenario del interior paulista que no juega en Primera División desde 1990. La asamblea general extraordinaria aprobó la venta el 31 de agosto con 53 votos a favor y solo uno en contra, muy por encima de los dos tercios que exigen los estatutos del club.

El plan suena a apuesta ambiciosa: hasta R$454 millones (US$84 millones) en diez años y el objetivo de subir a Primera en ocho temporadas, partiendo de la Serie C. Esa cifra, sin embargo, no es lo que va a poner el grupo sobre la mesa mañana, y el propio historial de Ronaldo como dueño de clubes ya tiene un capítulo exitoso y uno fallido, con el mismo ejecutivo operando detrás de ambos.

El número que no es lo que parece

De los R$454 millones proyectados, solo R$20 millones (US$3.7 millones) están comprometidos de forma cierta, para 2026 y 2027, y van a rubros específicos: primer equipo, academia, infraestructura de entrenamiento, tecnología y mejoras al estadio Limeirão, con capacidad para 18,000 personas. El resto depende de que el club cumpla metas deportivas y financieras a lo largo de la década siguiente. Es un plan de inversión condicionado, no un cheque firmado.

El alcancePlan de inversión a 10 años
Incluye
  • R$20M para 2026-2027 (primer equipo, academia, cancha)
Queda fuera
  • R$434M restantes, atados a metas deportivas y financieras

El mecanismo legal detrás de la ola

Nada de esto sería posible sin la ley brasileña de 2021 que creó la Sociedad Anónima del Fútbol (SAF), la figura legal que permite a un club de asociados vender el control de sus operaciones futbolísticas a inversionistas externos. Inter de Limeira retiene 20% a través de su asociación de socios; el 80% restante pasa al consorcio. Es la misma estructura que ya usaron Cruzeiro, Botafogo y Vasco da Gama para atraer capital externo al fútbol brasileño.

El hombre que conecta las tres apuestas

Enrico Ambrogini, quien lidera al grupo comprador, fue director ejecutivo del propio Inter de Limeira entre 2019 y 2021. Después pasó a ser director de operaciones de Cruzeiro bajo el mando de Ronaldo y también trabajó en el Real Valladolid, los otros dos clubes donde Ronaldo ya probó ser dueño. Es el mismo operador detrás de las tres apuestas, no una casualidad de currículum.

Lo que ya le salió bien, y lo que no

Ronaldo compró el control de Cruzeiro en 2021, lo devolvió a la Serie A y vendió su participación en 2024 con el objetivo cumplido. En Valladolid la historia fue la contraria: seis años marcados por tres descensos, cambios constantes de entrenador y una afición cada vez más en contra, hasta que vendió el club a un grupo estadounidense en mayo de 2025.

El duelo

La afición de Limeira debuta con la nueva estructura el 5 de septiembre ante Brusque, con el club todavía peleando el ascenso en la Serie C. Ese resultado deportivo, no el anuncio de inversión, es lo primero que va a poner a prueba el plan.