El Mundial terminó siendo, para FIFA, el negocio más rentable de su historia. Según The Guardian, el organismo cerró el torneo con ingresos totales de US$15,000 millones, muy por encima de los US$11,000 millones que había proyectado inicialmente: un excedente de 36%. Buena parte de esa cifra vino de hospitality y ticketing, incluyendo el mercado de reventa oficial, donde FIFA cobra una comisión del 15% tanto al comprador como al vendedor de cada boleto. Los paquetes más altos, como el Trophy Lounge, se vendieron en hasta US$34,500 por persona.