El nombramiento: La Liga MX confirmó a Francisco Iturbide como su nuevo presidente ejecutivo, con el respaldo unánime de los 18 clubes reunidos en asamblea de dueños. El nombramiento llega junto con una reestructuración de gobierno que la liga había anticipado desde hace meses y que ahora toma forma concreta, con una nueva asociación civil que le da mayor independencia operativa frente a la Federación Mexicana de Futbol (FMF). Iturbide toma el relevo en un momento en que la Liga MX busca consolidarse como una entidad con capacidad de decisión propia, separada de la estructura federativa que históricamente concentraba el poder sobre el futbol profesional mexicano.

El perfil: Lo relevante de Iturbide no es solo el cargo que recibe, sino el camino que recorrió para llegar a él. Entró a la FMF hace 11 años como becario y ascendió de forma gradual hasta convertirse en Director General de Competiciones, Operaciones y Desarrollo de la Liga MX, puesto desde el cual fue responsable de calendarios, coordinación de torneos y logística de partidos, además de representar a la liga ante organismos internacionales. Ese perfil, formado dentro de la propia estructura y no importado del ámbito político o empresarial, marca un contraste con otras federaciones de la región, donde los cambios de liderazgo suelen responder más a negociaciones externas que a una carrera construida puertas adentro.

La nueva estructura: La reestructuración que acompaña su llegada no se limita al cambio de nombre en la dirección. La nueva figura jurídica de asociación civil redistribuye las decisiones entre cinco órganos de gobierno, encargados de los asuntos deportivos, comerciales, éticos y de inversión, con el objetivo declarado de profesionalizar la toma de decisiones y reducir la dependencia de la FMF en temas que afectan directamente a los clubes. Que los 18 propietarios hayan respaldado el esquema sin fisuras visibles sugiere un consenso poco común en un sector donde los intereses entre clubes grandes y chicos suelen chocar.