FIFA quería abrir el negocio del Mundial a inversionistas. Cuatro días después, tres confederaciones se plantaron, un asesor cercano renunció y el liderazgo de Infantino quedó bajo presión.
Infantino empezó la semana con su propuesta financiera más polémica a la fecha y hoy tiene un problema enorme: UEFA amenazó con retirar a sus 55 selecciones de las competiciones FIFA, Concacaf rechazó el plan con sus 41 asociaciones y la AFC se sumó cuestionando cómo decide FIFA.
Hace unas horas Carlos Cordeiro, asesor senior de Infantino, renunció diciendo que vender una participación por USD 4,200 millones hipotecaría el futuro del fútbol. Esto pasó de ser una discusión sobre un fondo al Mundial a un cuestionamiento sobre cuánto poder le queda a Infantino.
Si lees este artículo podrás responder:
¿Qué quiere vender FIFA y por qué le interesa a un fondo?
¿El rechazo de tres confederaciones significa que el plan murió?
¿Qué tanto puede afectar esta crisis a Infantino?
FIFA encontró qué vender
FIFA es una asociación suiza sin fines de lucro, con ingresos cercanos a USD 15,000 millones en el ciclo 2023-26. Como no puede vender acciones de FIFA, propone meter sus operaciones comerciales (transmisión, patrocinios, boletaje y buena parte del Mundial y el Mundial de Clubes) dentro de FIFA Forward Enterprise, valuada en USD 20,000 millones. Vendería hasta 20% por USD 4,200 millones, mantendría la mayoría y conservaría el control de formatos, calendarios y decisiones deportivas.
Thrive Eternal, el vehículo de Joshua Kushner (hermano de Jared Kushner, yerno de Trump), encabezaría a los inversionistas: no prueba que Trump controle el deal, pero explica por qué nació cargado de política.

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Una valuación que hace ruido
Comparar los USD 20,000 millones de valuación con los USD 15,000 millones que facturó FIFA en el último ciclo no dice mucho: no conocemos costos ni márgenes de FFE.
Reuters calculó que, con un retorno anual de 15%, FFE tendría que valer cerca de USD 37,000 millones en 2030, muy por encima de los USD 20,000 millones de hoy.
Un fondo no entra por el flujo de hoy, entra para que su participación valga más después, y ahí el Mundial encaja perfecto: atención global en vivo y espacio comercial todavía por explotar.

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La oferta de los USD 40 millones
La propuesta promete hasta USD 40 millones por asociación para 2027-30: USD 20 millones de FIFA Forward, que llegarían a todos aunque hayan votado en contra, y otros USD 20 millones para infraestructura, ligados a la participación voluntaria en Fast-Forward. FFE no se crearía si las federaciones rechazan a los inversionistas: la propuesta viene en paquete, es todo o nada.
Para las federaciones pequeñas, esos recursos son varios años de presupuesto. Ahí está la fuerza del Modelo FIFA: el voto de Nueva Caledonia vale lo mismo que el de España.

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La cuenta ya no da, al menos en bloque
UEFA tiene 55 asociaciones, Concacaf 41 y la AFC 47: juntas, 143 de los 211 miembros de FIFA. En bloque el proyecto estaría muerto, pero FIFA no vota por bloques, cada asociación tiene un voto individual, sin importar el tamaño de su mercado.
La propuesta necesita más de 50% de los votos válidos más la aprobación del Consejo. Con las 211 asociaciones votando, Infantino necesitaría al menos 106 apoyos, cifra que puede bajar con abstenciones. 96 federaciones ya habían rechazado el plan: con 10 rechazos más, FIFA pierde la mayoría.
México ilustra esa diferencia: Concacaf rechazó el proyecto, pero la FMF sólo dijo que fue notificada el 28 de julio y que decidirá tras estudiar la información, sin cerrar filas con su confederación.
Es claro que algo se le salió de control a Infantino. Perder a UEFA entraba en el cálculo, pero sumar a Concacaf y Asia cambia todo el plan. La AFC no anunció un boicot, pero sí dijo que el proyecto no parece capaz de conseguir el consenso amplio que necesita.
La postal que acompaña esta sección fue diseñada antes del comunicado de la AFC, por lo que sólo contempla las posturas de UEFA y Concacaf.

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El primer quiebre interno
La renuncia de Cordeiro no es la de un crítico europeo más: era asesor senior de Infantino, exvicepresidente de Goldman Sachs y expresidente de U.S. Soccer.
Su mensaje fue directo: FIFA tiene reservas, no tiene deuda y acaba de generar USD 15,000 millones, así que vender una participación permanente por USD 4,200 millones no tiene una justificación convincente. También preguntó por qué este deal, por qué ahora y quién se beneficia.
En las reuniones de UEFA y Concacaf se cuestionó la confianza en Infantino. The Times reportó que podría dirigir FFE con sueldo tipo Roger Goodell; FIFA lo niega, aunque admite que tendría un papel de liderazgo.
Y mientras tanto, un Mundial de 64
FIFA compartió el 30 de julio un brief para contratar a una firma que analice expandir el Mundial de 2030 de 48 a 64 selecciones, con propuestas el 7 de agosto y el estudio listo el 11 de septiembre.
Ojo: el 14 de agosto FIFA sólo elegiría a la firma, no decidiría si amplía el Mundial. Pero el estudio estaría listo ocho días antes del plazo del 19 de septiembre para decidir sobre FFE.
El brief pide evaluar ingresos, mercado y riesgos de saturación: no prueba que los inversionistas pidan un Mundial más grande, pero sí que FIFA ya estudia generar más partidos y derechos.
Los silencios dicen mucho
OFC y CAF revisarán la propuesta en las próximas semanas.
No hay postura oficial de Conmebol, un silencio que dice mucho porque Alejandro Domínguez, su presidente y vicepresidente de FIFA, impulsó la expansión a 64 selecciones.
Veremos en qué termina esta historia y qué consecuencias tiene para Infantino.
La Opinión de Playbook
El proyecto puede estar prácticamente muerto y la crisis apenas comenzar. Es probable que Infantino ya no tenga los votos para sus planes ni para una reelección; la renuncia de Cordeiro dice mucho de la tensión en su círculo cercano.
Esto tiene muchos vibes de la Superliga en Europa: organizaciones con intereses distintos, unidas contra el mismo enemigo público. En 2021 esa presión tumbó el proyecto en días.
El antecedente de 2015 también ronda a Infantino. Blatter acababa de ganar la reelección cuando el FIFAgate aceleró su caída. No significa que la historia vaya a repetirse, pero recuerda que esto puede cambiar muy rápido.


