Desde 1951 la NFL ha organizado alguna versión del Pro Bowl, el juego de estrellas que corona lo mejor de la temporada. El miércoles la liga les dijo a sus dueños que esa versión se termina: ya no habrá juego de tackle, ni de flag football, ni competencias de habilidad, según reportó en exclusiva The Athletic.

Lo que sí sigue es el título. Ochenta y ocho jugadores seguirán llamándose Pro Bowlers cada año, elegidos por voto de aficionados, jugadores y entrenadores, sin un solo alternate de por medio. La liga apaga el espectáculo y conserva justo la parte que le cuesta menos y le rinde más.

El juego se apagó solo

El deterioro: La NFL llevaba más de una década cambiando el formato sin encontrarle pulso. En 2013 eliminó las conferencias tradicionales por un fantasy con capitanes honorarios; en 2016 volvió al esquema AFC contra NFC; en 2022 sumó competencias de habilidad y cambió el partido a flag football.

El año pasado movió el evento a un martes, en un centro de convenciones, en lugar del tradicional domingo previo al Super Bowl. El rating, que rondaba entre 4.7 y 6.7 millones de espectadores en la era pospandemia, se desplomó a 2 millones.

Cronología
  1. 2013Elimina conferencias por fantasy
  2. 2016Regresa el formato AFC vs NFC
  3. 2022Suma flag football y habilidades
  4. 2025Se muda al martes, el rating cae a 2M
  5. 2026El juego desaparece

Los alternates se comieron el honor

La espiral: En 1998, en Honolulu, solo siete elegidos al Pro Bowl no llegaron a jugarlo, cinco de ellos porque disputaban el Super Bowl esa semana. Veinte años después, en Orlando, esa cifra había subido a 35.

El quarterback Tyler Huntley jugó el Pro Bowl 2023 como cuarto alternate de la Conferencia Americana con apenas cuatro juegos como titular esa temporada. En 2025, el rookie Shedeur Sanders llegó como sexto alternate pese a números que la propia liga reconoce entre los peores de esa campaña.

El duelo

"El tema de los alternates no les caía bien a los jugadores, sobre todo a los Pro Bowlers habituales", dijo Troy Vincent, vicepresidente de operaciones de la NFL, a The Athletic. "Llegar como cuarto, quinto o sexto alternate diluye a todo el equipo".

La selección vale dinero, el juego no

El mecanismo: Ser Pro Bowler mueve dinero real sin que se juegue un solo down. Los jugadores con contrato de rookie elegidos después de la primera ronda pueden activar bonus si llegan al Pro Bowl. La quinta opción del contrato, exclusiva de los elegidos en primera ronda, sube de precio según cuántas veces el jugador haya sido Pro Bowler, y los veteranos suelen tener bonus de desempeño atados a la misma distinción. El juego podía cancelarse sin tocar ninguno de esos contratos; el título, no.

La liga decide, el sindicato solo opina

La letra chica: El convenio colectivo le da a la NFL la última palabra sobre si organiza o no un juego de Pro Bowl. La única condición es reemplazarlo por algo que reconozca los logros de los jugadores destacados, consultando antes a la NFLPA, el sindicato, sin necesitar su aprobación.

La apuesta es Los Ángeles

El siguiente paso: En lugar de un partido, los 88 Pro Bowlers viajarán a Los Ángeles para una celebración presencial en febrero. La misma ciudad será sede de los Juegos Olímpicos de 2028, donde el flag football debuta como deporte olímpico y donde la NFL ya empuja la disciplina de cara a esa cita. Ser reconocido como de los mejores del mundo, en la ciudad que en dos años recibirá esos Juegos, no es un dato menor para jugadores con posibilidades reales de representar a su selección.