El acuerdo: Los 20 clubes de la Premier League votaron por unanimidad, el 30 de julio, enviar £1,500 millones de libras a la EFL a lo largo de la próxima década, la mayor inversión de la historia hacia el resto del futbol inglés. La propuesta ahora pasa a discusión formal con la EFL. El financiamiento no se reparte por igual entre los 20 clubes: se apoya en un aumento del gravamen sobre fichajes, de 4% a 6%, lo que hace que Manchester City, Arsenal y Chelsea, los clubes con más ingresos y más actividad en el mercado de transferencias, terminen aportando la mayor parte.

La reacción: Stefan Borson, exasesor financiero del Manchester City, calificó el acuerdo como esencial para el juego: sin él, dijo, el sistema es prácticamente inviable salvo por el financiamiento directo de los dueños, porque los ingresos por TV de la EFL por sí solos no alcanzan para sostener a esos clubes. Entre la afición de la EFL la reacción fue más escéptica: hay quienes lo leen como confirmación de la desigualdad estructural con la Premier League, más que como solución real, y piden un porcentaje todavía mayor.