La Liga MX publicó su reglamento para la temporada 2026-27 y dejó fuera cualquier posibilidad de ascenso o descenso. Los clubes de Primera no perderán la categoría. Los de Expansión no podrán subir aunque cumplan con todos los requisitos deportivos e institucionales. La tabla de cociente seguirá existiendo, pero ya sin castigo económico ni efecto competitivo.
No es una decisión nueva. La liga lleva años funcionando con mecanismos que protegen a los dueños de Primera: el cociente frenó descensos, las multas billonarias los hicieron inviables y la Expansión siempre estuvo más cerca de ser un semillero que una liga con ambición propia. Lo que cambió ahora es que ya no hay margen de interpretación. El reglamento lo dice directo.
Para el dueño de franquicia en Primera, el cambio es una garantía formal. Puedes tener una temporada desastrosa sin arriesgar el activo. Ese piso de seguridad ya tenía un valor implícito en el precio de cualquier equipo de Primera y ahora queda codificado en el reglamento. Para la Expansión el panorama es distinto: los clubes pueden ganar, cumplir con todo lo que se les pide y saber de antemano que no subirán. El premio deportivo desaparece y con él parte del argumento para invertir seriamente en ese nivel.
Opinión de Playbook: La Liga MX le da certeza al dueño de Primera y le quita sentido al proyecto de Expansión. El valor de las franquicias queda protegido, pero se pierde competitividad en primera y la segunda división sigue sin un premio deportivo real. El modelo cada vez se parece más al de las grandes ligas norteamericanas, donde el franchising y la estabilidad son parte del diseño. La pregunta es si ese modelo puede convivir con la cultura del fútbol en México a largo plazo.


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