La operación: Apollo Sports Capital, el brazo deportivo de Apollo Global Management, aportará crédito y capital a Yankee Global Enterprises, la sociedad dueña de los Yankees. El dinero está destinado a refinanciar el pasivo del grupo y a financiar el crecimiento del club. Hal Steinbrenner sigue como socio administrador y presidente del consejo, y la familia conserva el control.
Por qué no compró más: La MLB no permite que un solo fondo tenga más de 15% de un club, así que la operación no podía estructurarse como la compra de una posición de control. Apollo administra cerca de un billón de dólares en activos y aun así entró acotado por el reglamento.
La participación accionaria quedó sin revelar, y esa combinación de monto público con porcentaje reservado impide deducir la valuación de entrada. Forbes tasó al club en US$8,500 millones en marzo y Sportico en US$9,400 millones, pero ninguna de las dos cifras se puede cruzar con el cheque.
Es el tercer diseño distinto que el mismo fondo usa en lo que va del año, y cada uno lo dictó el reglamento que tenía enfrente. En el Atlético de Madrid, donde nada se lo impedía, Apollo entró como accionista mayoritario. Con la Bundesliga negocia un préstamo a 20 años sin tocar una sola acción, porque la regla del 50+1 y la presión de las aficiones alemanas cierran ahí la puerta al capital. En Nueva York le tocó el híbrido.
Qué recibe el dinero y qué recibe Apollo: Yankee Global Enterprises no es solo el equipo de béisbol: controla la cadena YES Network y sostiene participaciones en el New York City FC de la MLS y en el AC Milan. El capital entra por arriba de todo eso. Del otro lado, Al Tylis, director ejecutivo de Apollo Sports Capital, se suma al consejo del grupo en un asiento adicional.


