La carta: El 10 de agosto, la AFC, la Concacaf y la UEFA publicaron una carta abierta dirigida a la familia del futbol, firmada por los presidentes y los secretarios generales de las tres confederaciones. El texto rechaza la explicación que la FIFA envió a sus vicepresidentes y a las 211 federaciones miembro, donde el intento de vender una participación del Mundial quedó descrito como una falla de comunicación. Las confederaciones lo llaman una falla de criterio y una ruptura de confianza, describen el proceso como un diseño hecho para limitar el escrutinio, y piden que la revisión quede en manos de un tercero independiente.
El mapa regional: Horas después, U.S. Soccer, Canada Soccer, la Unión Caribeña de Futbol y la Unión Centroamericana publicaron su propio comunicado, con un reclamo más acotado: cambios que fortalezcan la gobernanza, la transparencia y la rendición de cuentas de la FIFA. La Concacaf tiene 41 federaciones miembro repartidas en tres bloques: tres en Norteamérica, siete en Centroamérica y 31 en el Caribe. El comunicado cubre 40. La noticia es el que falta: la Federación Mexicana de Futbol, cuando las otras dos sedes del Mundial que acaba de terminar sí están adentro.
Lo que México ya había firmado: El 1 de agosto, cuando la FIFA retiró el plan, la Concacaf celebró el retiro a nombre de sus 41 federaciones miembro, una cuenta que entonces incluía a México. Cinco días después la FMF publicó su propio comunicado: respaldó el liderazgo de Infantino y advirtió que no reconocerá ningún proceso convocado al margen de la institucionalidad. La carta del lunes contesta ese punto sin nombrar a nadie: aclara que ninguna federación va a perder el apoyo que ya se ganó, pese al miedo sembrado entre las federaciones para sugerir lo contrario. Montagliani firmó como presidente de la confederación a la que pertenece la FMF.
El desgaste: El voto es en marzo de 2027, y antes está el 18 de noviembre, cuando cierran las candidaturas. Las confederaciones piden una revisión independiente y la preservación de documentos, es decir un proceso que va a soltar hallazgos durante meses, y la FIFA ya respondió que todo esto es un esfuerzo concertado hecho de insinuaciones y desinformación. Eso se pelea federación por federación, con sedes, calendarios y dinero de desarrollo sobre la mesa, y va a desgastar a todos. Para la FMF el costo no es haber elegido mal, es haber elegido temprano: le quedan siete meses de sostener en público una postura que en su propia confederación no acompaña nadie más.


