Está por terminar la primera fase de la Leagues Cup y la conversación alrededor del torneo se parece bastante a la de los últimos años. Los cuestionamientos continúan, la competencia sigue sin hacer click y para varios equipos y jugadores todavía se siente más como pretemporada que como un torneo realmente relevante.
El contexto del futbol mexicano tampoco ayuda. Después de confirmarse que no habrá ascenso ni descenso, cualquier producto que parezca privilegiar la lógica comercial sobre la deportiva genera todavía más rechazo. Y la Leagues Cup carga con esa percepción prácticamente desde que nació.
Pero si el futbol mexicano está dispuesto a empujar tanto hacia lo comercial, vale la pena preguntar qué están haciendo los clubes de Liga MX cuando llegan a Estados Unidos. Un equipo recibe dinero por participar y pasa varios días en ciudades donde ya viven miles de sus aficionados. En la práctica, tiene armada una pequeña gira internacional.
El problema es que muchos todavía parecen verla como un compromiso más: viajan, juegan, cobran y regresan. Ahí está la parte de la Leagues Cup que menos estamos discutiendo.
Si lees este artículo podrás responder las siguientes preguntas:
¿Dónde está realmente el negocio de la Leagues Cup?
¿Qué pueden ganar los clubes además del dinero por participar?
¿Por qué solo unos cuantos parecen aprovechar esa oportunidad?
Una directiva y un cuerpo técnico ven torneos distintos
El cálculo de la oficina: Para el cuerpo técnico la Leagues Cup compite contra la preparación del torneo local. Para una directiva es otra cosa: hay un fee por participar y más dinero conforme el equipo avanza. Esa diferencia explica buena parte de la tensión pública alrededor del torneo. Pero si el viaje ya está hecho y pagado, queda una pregunta puramente comercial: qué se construye alrededor de esos juegos en los días que el club pasa del otro lado de la frontera.
Los que se quedan en México: En varios casos, buena parte del equipo de marketing o comercial ni siquiera hace el viaje. El plantel cruza la frontera y la operación comercial sigue trabajando desde casa, con el calendario de siempre. Así, la lógica termina siendo bastante básica: cobrar, jugar y volver. Y si vas a pasar varios días en una ciudad donde ya tienes una base importante de aficionados, ahí puede estar justo la oportunidad que se está dejando ir.

Foto: Playbook
El partido es el pretexto
La escuela europea: Los grandes clubes europeos llevan años trabajando esa lógica en Estados Unidos y Asia. Sus giras claramente no priorizan la parte deportiva, y alrededor del partido aparecen patrocinadores, contenido, retail, hospitality y eventos con aficionados. El juego funciona como la excusa que junta todo lo demás en una misma ciudad y en una misma semana. Nadie cruza medio mundo por noventa minutos de pretemporada.
El caso Liverpool: En 2025 el club combinó su gira por Hong Kong y Japón con activaciones de sponsors, eventos con aficionados, trabajo de su fundación y hasta la apertura de una nueva tienda en Hong Kong. Cada pieza de esa gira dejó algo que sigue existiendo cuando el equipo ya volvió a Inglaterra: un local abierto, una base de datos más grande, una marca presente donde ya la seguían. Si tu fanbase es global, el club también tiene que ir hacia ella.

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En Estados Unidos la afición ya está construida
La ventaja de partida: Los clubes mexicanos arrancan desde una posición que los europeos tuvieron que fabricar durante décadas. En Estados Unidos no tienen que construir desde cero: buena parte de esa afición ya existe, consume Liga MX y sigue al club desde hace años, en muchos casos desde antes de mudarse. La Leagues Cup pone a ese público físicamente enfrente, en su ciudad, durante varios días y con el escudo del equipo en la puerta del estadio.
El negocio empieza con la data
Quien ya opera ese mercado: La FMF conoce bien el terreno. El MexTour lleva años convirtiendo los partidos de la Selección Mexicana en Estados Unidos en una propiedad comercial armada alrededor de los juegos, y SUM tiene los derechos comerciales de las Selecciones Mexicanas para ese mercado, además de los de la propia Leagues Cup. La infraestructura para monetizar al aficionado mexicano del otro lado ya existe y ya tiene dueño.
Lo que le falta al club: Para los clubes debería existir algo todavía más importante que el aforo: la relación directa con el aficionado. Un estadio lleno sirve a los organizadores, pero a un equipo de Liga MX debería interesarle saber quién fue, dónde vive, qué consume y si puede volver a hablarle cuando ya está de regreso en México. First-party data, activaciones con sponsors, contenido local, merch o experiencias pensadas para esa comunidad. Si marketing y comercial se quedan en México, eso no va a pasar por arte de magia.
La NFL dejó de mandar partidos y empezó a repartir mercados
El programa: La internacionalización de la NFL tampoco se quedó en mandar juegos al extranjero. En 2022 lanzó el Global Markets Program, que entrega a las franquicias derechos en determinados países para desarrollar marca, aficionados, eventos y oportunidades comerciales. Hoy participan los 32 equipos y existen derechos en 22 mercados internacionales. La liga dejó de administrar giras y empezó a asignar territorios, con un responsable claro para cada uno.
Lo que sí se puede copiar: Pedirle a la Liga MX que replique a la NFL no tiene mucho sentido por la escala de una y otra. La idea aprovechable es más simple: pasar de "vamos a jugar a Estados Unidos" a decidir qué mercado quiere trabajar cada club y para qué. Eso convierte una decisión de calendario en una decisión de negocio, y obliga a que alguien dentro del club se haga cargo de un territorio.

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El siguiente paso es elegir ciudad y quedarse
Planes de varios años: Rayados en Houston, por poner un ejemplo. Otros clubes en Los Ángeles, Atlanta, Chicago o donde realmente esté su audiencia. No una activación aislada cuando llegue la Leagues Cup, sino una estrategia con data, sponsors locales, contenido y experiencias durante todo el año, sostenida el tiempo suficiente para que la ciudad se acostumbre a que ese equipo está ahí.
El papel de la liga: Ahí la Liga MX podría entrar como facilitador: ordenar información, identificar mercados, coordinar ciertos derechos e incentivar planes internacionales. Tampoco hace falta convertir cada viaje en una feria comercial, basta con llegar con una posición tomada sobre qué ciudad importa y por qué. En ese escenario la Leagues Cup no es la estrategia, es la ventana para ejecutarla.
La Leagues Cup también tiene tarea
Lo que le falta al torneo: Nada de esto limpia las áreas de oportunidad de la competencia. La Leagues Cup todavía tiene que ganar prestigio, encontrar mejor espacio en un calendario saturado y lograr que los propios clubes la traten deportivamente con mayor seriedad. Mientras eso no ocurra, cualquier conversación comercial arranca cuesta arriba, porque el producto que se está vendiendo sigue sin convencer ni a los equipos que lo juegan.
Los cambios de 2026: Ya hubo ajustes en el formato de competencia y, por primera vez, se jugaron partidos en México: Toluca con dos localías, Tigres y América con una cada uno. El Toluca contra Seattle del 5 de agosto fue el primer partido de Leagues Cup disputado en territorio mexicano. Esos juegos corrigen una parte del problema, aunque no cambian del todo la sensación de que el torneo todavía carga con desventajas logísticas y deportivas para los clubes mexicanos.

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La contradicción que el futbol mexicano no termina de resolver
Lo que no cambia: Mientras la propiedad sigue ajustando esas cosas, hay una realidad que se mantiene: Estados Unidos sigue siendo uno de los mercados más importantes para muchos equipos de Liga MX. Y pese a que llevan años hablando de esa oportunidad, solo unos cuantos parecen tener una estrategia comercial clara del otro lado de la frontera. Para algunos la Leagues Cup sigue siendo un fee por participar y tres partidos; para otros ya empieza a funcionar como una pieza dentro de un plan de crecimiento.
El costo de no decidir: Por eso la discusión sobre formato, calendario y prestigio del torneo, siendo legítima, se queda corta. El futbol mexicano decidió empujar hacia lo comercial y quitó el ascenso y el descenso para hacerlo. Con esa decisión ya tomada, dejar sin trabajar el segundo mercado más grande de varios de sus clubes es difícil de defender. La oportunidad ya está enfrente.


