El 18 de septiembre, Aleksander Čeferin y Victor Montagliani, presidentes de UEFA y Concacaf, le pidieron por carta a Gianni Infantino repartir US$2,100 millones de las reservas de FIFA entre las 211 federaciones miembro, US$10 millones adicionales cada una entre 2027 y 2030, financiados con caja propia y no con la venta de una participación del negocio del Mundial a inversionistas privados que hundió al FIFA Forward Enterprise en agosto.

Tres días después, Infantino respondió, pero no habló de dinero.

En una carta al Consejo de FIFA y a las 211 federaciones, propuso algo distinto: pedirle al Consejo que decida si quiere encargar una revisión externa e independiente de cómo FIFA toma sus decisiones estratégicas, y abrir consultas con las confederaciones y las federaciones sobre cómo repartir el poder entre la presidencia, el Bureau, el Consejo y el Congreso.

"Mi papel no es prejuzgar esa discusión. Quienes apoyen un modelo particular deben tener la oportunidad de exponer su caso con claridad", escribió Infantino. Añadió una línea directa a las 211 federaciones que dependen de FIFA para financiarse: "el trato hacia ninguna asociación dependerá de su posición en ninguna propuesta o asunto institucional".

Cronología
  1. 18 sepUEFA y Concacaf piden repartir reservas
  2. 21 sepInfantino propone revisión externa de gobernanza
  3. 15 octConsejo de FIFA discute ambas propuestas

Cualquier propuesta que llegue a tiempo para la reunión del Consejo, el 15 de octubre, podría discutirse ahí mismo, aunque Infantino dejó abierto un plazo posterior para las que lleguen más tarde. Un cambio real a los estatutos de FIFA, sin embargo, necesitaría aprobación del Congreso, el órgano donde votan las 211 federaciones y donde una reforma tendría que sobrevivir el mismo proceso político que hoy beneficia a Infantino.

Dos cartas, una sola pregunta

La oposición a Infantino existe desde hace meses. Lo nuevo esta semana no es que exista, sino que consiguió mover algo dentro de la propia FIFA. Y lo nuevo también es que la coalición sigue creciendo: según reportes del fin de semana, el presidente de la Confederación Asiática, Sheikh Salman bin Ibrahim Al Khalifa, estaría por sumar formalmente su respaldo a la petición de las reservas, aunque hasta el cierre de esta nota FIFA no había confirmado esa adhesión.

US$6,000 millones
las reservas que FIFA proyecta tener al cierre del ciclo 2023-26
El duelo

Puestas una junto a la otra, las dos cartas de esta semana dejan de tratarse de transparencia y empiezan a tratarse de control. Una pide quién decide. La otra pide quién controla el dinero. Y las dos apuntan al mismo blanco: la concentración de poder que el FIFA Forward Enterprise intentó ejercer sin necesitar el visto bueno de nadie más.

Por qué ceder ahora

Infantino no ofreció una revisión de gobernanza porque quisiera. La ofreció porque el FIFA Forward Enterprise ya le costó una amenaza de boicot de UEFA, el rechazo de Concacaf y la AFC, y ahora una exigencia específica de dinero que expone algo incómodo: si FIFA tiene US$6,000 millones en reservas y ya aumentó el reparto del Mundial 2026 en abril, la venta de equity que colapsó nunca fue estrictamente necesaria para pagar más a las federaciones.

Ceder en gobernanza es, para Infantino, más barato que ceder en dinero. Una revisión externa puede tardar meses, diluirse en consultas y terminar sin tocar realmente cómo se reparte el poder. Repartir US$2,100 millones de las reservas, en cambio, es un cheque concreto que no necesita interpretación.