El All England Lawn Tennis Club confirmó que Wimbledon no tendrá, a partir de 2027, ninguna categoría de acreditación para influencers o creadores de contenido, y que el club confiscará equipo como ring lights que pueda interrumpir los partidos. La decisión llega después de que videos de espectadores usando luces y haciendo ruido durante el US Open se volvieran virales y dispararan titulares sobre "el caos de los influencers."
El caos no lo causaron los acreditados
Ninguno de los espectadores en los videos que detonaron la polémica, incluido uno durante el partido de primera ronda de Naomi Osaka, estaba acreditado por la USTA como creador de contenido. Eran espectadores comunes con boleto.
La USTA sí acreditó a cerca de 100 creadores este año, contra 54 en 2025, pero esa cifra incluye a editores de redes de medios establecidos como Tennis Channel, Time y Associated Press, además de creadores independientes examinados durante meses antes de recibir acceso. Christian Basnight, un creador de tenis con más de 6 millones de vistas combinadas en el último mes, calificó la narrativa de "floja": "la gente conflacionó a los aficionados usando redes sociales con los creadores acreditados," dijo a ESPN.
Por qué el US Open sí abrió la puerta
La USTA ha justificado sus decisiones recientes, incluido el aumento en el precio de los boletos, con la meta de hacer crecer al deporte y llegar a aficionados nuevos. Brendan McIntyre, jefe de comunicación de la USTA, dijo que "el entusiasmo de los fans es bueno para el tenis, siempre que no interfiera con la acción en la cancha." El propio ruido en redes por espectadores sin experiencia en la etiqueta del tenis es, en cierto sentido, evidencia de que esa estrategia de atraer público nuevo está funcionando.
Wimbledon no le teme al influencer, le teme a la credencial
Wimbledon no se está retirando del marketing con creadores: mantiene su propia campaña con TikTok, #JoinTheStory, dirigida a menores de 25 años, y sus patrocinadores como Evian ya pagan por contenido con creadores como Polly Sayer y la extenista Emma Raducanu. Lo que el club rechaza específicamente es dar a creadores independientes el mismo tipo de acceso que un periodista, con presencia física cerca de la cancha durante el juego. Es una distinción entre el contenido que la marca puede controlar de principio a fin y el que no.
- campaña #JoinTheStory con TikTok y acuerdos con creadores
- contenido pagado de patrocinadores con creadores
- acreditación tipo prensa para creadores independientes
- acceso a cancha durante el juego con esa credencial
El US Open sí apostó por abrir esa puerta para crecer su audiencia, y va a sostener la apuesta pese al ruido. Wimbledon prefiere el control sobre el mensaje al alcance que ese control le resta.


