La liga femenil de futbol de Canadá abrió su capital a fondos de private equity, sumándose a una tendencia que ya transforma el futbol femenino profesional en distintas partes del mundo. El movimiento sigue de cerca el modelo aplicado por Liga F en España, donde la entrada de capital privado ha sido clave para profesionalizar operaciones e infraestructura.
La decisión refleja un cambio de fondo en cómo se financia el futbol femenil: ligas que hace pocos años dependían casi por completo de federaciones o clubes matrices ahora buscan capital externo para acelerar su crecimiento comercial. Private equity ha encontrado en el deporte femenil un terreno con valuaciones todavía bajas frente a su potencial de crecimiento en audiencias, patrocinios y derechos de transmisión.
Canadá se une así a un movimiento que ya recorrió ligas en España, Estados Unidos y otros mercados, donde el capital privado apuesta a que el futbol femenil está por debajo de su valor real.


