La Copa del Mundo de 2026 confirmó que la ampliación a 48 selecciones fue un experimento comercial exitoso para la FIFA. El nuevo formato sumó 40 partidos más que Catar 2022, lo que se tradujo en más boletos, más ventanas de televisión, más contenido y más espacio para patrocinios. El resultado le dio a la FIFA el argumento perfecto para seguir creciendo: "funcionó comercialmente."

Gianni Infantino ya confirmó que se analizará la posibilidad de llegar a 64 selecciones. CONMEBOL empuja para que ocurra desde 2030, mientras UEFA, Concacaf y la confederación asiática han mostrado reservas.

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La Lana del Deporte

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64 selecciones cambian más que el formato

Un Mundial de 64 equipos tendría 16 grupos de cuatro y 128 partidos, 24 juegos más que en 2026, y podría extender el torneo cerca de una semana adicional. Participaría aproximadamente uno de cada tres países afiliados a la FIFA.

La FIFA defenderá la ampliación con argumentos de inclusión: más países con oportunidad de participar y mayores incentivos para el desarrollo del futbol. Pero si la clasificación se vuelve mucho más sencilla, los torneos clasificatorios regionales podrían perder interés y valor comercial, afectando a las confederaciones mientras el producto que controla directamente la FIFA gana aún más peso. La ampliación no solo aumentaría el inventario, concentraría más dinero y poder alrededor de Zúrich.

Infografía de la ampliación a 64 selecciones

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El Mundial que casi nadie puede organizar

Pasar a 64 equipos no es simplemente sumar cuatro grupos. Requiere más estadios, hoteles, aeropuertos, centros de entrenamiento, voluntarios, seguridad y transporte. Tomando 2026 como referencia, un torneo de 64 selecciones podría requerir cerca de 20 estadios y extenderse seis semanas, más dos semanas de preparación para 1,664 jugadores.

Infografía de infraestructura necesaria

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En teoría, un solo país todavía podría organizarlo. En la práctica, los candidatos capaces de pagar y operar a esa escala serían muy pocos. La tendencia ya es visible: el Mundial 2030 se compartirá entre España, Portugal y Marruecos, con partidos conmemorativos en Argentina, Paraguay y Uruguay, y Arabia Saudita será sede única en 2034 pese a enfrentar ya enormes retos de infraestructura, calendario y clima. Si la FIFA llega a 64, las candidaturas compartidas dejarán de ser una solución excepcional y se convertirán en la única opción viable para la mayoría de los países.

Gráfica de patrones regionales de sedes

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Norteamérica dejó un modelo financiero impresionante

Estados Unidos, México y Canadá aportaron estadios grandes e infraestructura existente, pero la verdadera diferencia fue el mercado. Estados Unidos está acostumbrado a precios premium en boletos, hospitalidad y grandes eventos, y la FIFA lo aprovechó con precios dinámicos, reventa oficial y nuevas categorías de boletos. Aun así, quedó dinero sobre la mesa: Fox pagó 485 millones de dólares por los derechos en inglés en Estados Unidos mediante una extensión negociada sin proceso de licitación, con ESPN, NBC y Netflix interesados en el futbol. Por eso ya se habla de 2038: la FIFA no solo busca países capaces de operar el torneo, sino mercados capaces de maximizar su valor.

¿Puede México ser sede en 2038?

México tiene posibilidades de regresar, aunque difícilmente como único anfitrión. El escenario más sensato sería una candidatura conjunta norteamericana liderada por Estados Unidos, con México y posiblemente Canadá. El patrón de rotación de la FIFA en designaciones recientes favorecería a Concacaf y Oceanía para 2038, aunque eso no significa que el torneo ya esté asignado.

Estados Unidos sería el ancla económica, logística y comercial. México aportaría estadios probados, experiencia reciente, una afición receptiva y ciudades capaces de integrarse a una operación regional. El principal obstáculo de México podría ser el propio Estados Unidos: Donald Trump ha dicho públicamente que le gustaría organizar el Mundial de nuevo sin México ni Canadá, y su cercanía con Infantino no puede ignorarse. Pero el argumento más fuerte no es la relación Infantino-Trump, es el dinero. Estados Unidos acaba de demostrar que puede sostener el Mundial casi de forma independiente, y México tendría que explicar qué valor agrega a una candidatura que su vecino podría creer capaz de manejar solo.

Gráfica de conclusiones clave

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Opinión de Playbook: El Mundial de 48 equipos no fue una escala provisional, para la FIFA probó que agrandar el torneo también agranda el ingreso. Llegar a 64 no solo aumentaría partidos y ventas, podría reducir el valor de los torneos clasificatorios y darle a la FIFA todavía más control sobre el negocio del futbol internacional. México tiene posibilidades reales en 2038, pero no debe confundirlas con una candidatura en solitario, su camino pasa por Norteamérica y por demostrar un valor agregado que Estados Unidos no podría lograr por su cuenta.