Lo que arrancó vacío: La temporada 2026-27 de la Premier League empezó sin una sola casa de apuestas al frente de los jerseys. Once de los veinte clubes la llevaban hasta el año pasado, ocho firmaron un reemplazo, y Chelsea y Sunderland salieron a jugar con el espacio más caro de su inventario sin resolver.
Lo que la prohibición no toca: El acuerdo que los clubes votaron en abril de 2023 es voluntario y cubre únicamente el frente de la camiseta de juego. Las mangas siguen abiertas (Betano en Aston Villa, Stake.com en Everton), la ropa de entrenamiento también (Betway paga hasta £20 millones al año en el Manchester United) y los tableros LED nunca entraron en la discusión. La categoría no salió de la Premier League, se movió de lugar dentro del mismo uniforme.
Lo que sí cambió fue el precio. Los reemplazos llegaron de fintech, seguros y datos, como CMC Markets en el Everton o ClickHouse en el Fulham, y pagan menos que las casas de apuestas. Chelsea tasó su frente en cerca de £50 millones y prefirió esperar antes que firmar barato a plazo largo. Y el hueco que deja la categoría al salir se cuenta en decenas de millones al año.
En México el patrocinador también es el accionista: En la Liga MX no hay un solo uniforme sin una marca de apuestas. Caliente está en la camiseta de alrededor de una docena de clubes, entre ellos América, Chivas, Pumas y Toluca; PlayDoit en Pachuca y Necaxa; Codere en Rayados; Novibet en Cruz Azul; Sportiumbet en Tigres.
Ese conteo es la parte menos importante. En Inglaterra la casa de apuestas era un cliente y aquí es una de las partes: Grupo Caliente es dueño absoluto de los Xolos de Tijuana, del Estadio Caliente donde el club juega y de un lugar en la asamblea de dueños, que es donde se votaría cualquier restricción. Caliente.mx patrocina además a la Selección Mexicana rumbo al Mundial. La iniciativa que se presentó en el Congreso capitalino calculó en US$4,875 millones lo que se apuesta al año en el futbol mexicano.
Ya hubo una iniciativa y ahí sigue: En 2023 el diputado panista Héctor Barrera presentó en el Congreso de la Ciudad de México una propuesta que apuntaba exactamente a ese traslape: impedir que el dueño de un club profesional fuera también propietario o directivo de un establecimiento de apuestas. Nunca se convirtió en ley.
Lo que México sí reguló fue el cobro y el horario. El IEPS a juegos con apuestas subió de 30% a 50% el 1 de enero de 2026 y la publicidad en radio y televisión quedó restringida a después de las 22:30 horas. Gravar más y correr el horario deja la marca exactamente donde estaba.
Cómo se vería la Liga MX sin apuestas: No sería una renegociación comercial como en Inglaterra. Serían dieciocho frentes de camiseta a revender en un mercado donde el patrocinio principal mexicano vale una fracción del inglés, un estadio que cambiaría de nombre, una selección buscando otro socio y un club buscando otro dueño. España sí hizo la versión completa con el Real Decreto 985/2020, que sacó a las apuestas de camisetas y de estadios.


