El activo en juego: Los derechos de transmisión audiovisual son la principal fuente de ingresos de casi cualquier competencia deportiva profesional. Durante décadas, la cobertura del deporte femenino se produjo con encuadres uniformes, repeticiones innecesarias en cámara lenta y objetivación física de las atletas. Esas decisiones no fueron accidentes de dirección, fueron el criterio de producción por defecto. Y construyeron la manera en que generaciones enteras entienden, consumen y valorizan el deporte femenino.

La respuesta del sistema: La European Broadcasting Union, la unión de radiodifusoras públicas europeas, desarrolló junto con European Athletics una guía llamada "Raising the Bar" para promover una cobertura deportiva responsable que evite la sexualización de las atletas. Se elaboró con la asesoría de tres atletas olímpicas y de profesionales de producción televisiva, y entra en vigor durante el Campeonato Europeo de Atletismo, del 10 al 16 de agosto de 2026.

La jugada

El nuevo estándar de los medios

Quién la escribió: Las tres referentes que asesoraron el documento son Holly Bradshaw, medallista olímpica británica en salto con pértiga, Ivana Španović, campeona mundial y europea serbia de salto de longitud, y Blanka Vlašić, medallista olímpica croata en salto de altura. Las tres compitieron durante años en las disciplinas donde la cámara se detiene más tiempo del que exige el gesto técnico. La guía cuestiona precisamente esas decisiones editoriales, las que desvían la atención de la audiencia del rendimiento deportivo y perpetúan estereotipos sobre el deporte femenino.

La alineación
Holly BradshawIvana ŠpanovićBlanka Vlašić
Producción televisiva del deporte femenil

Foto: Playbook

Los cambios concretos: El documento pide eliminar los planos prolongados sobre los cuerpos de las atletas, usar ángulos cenitales en las competencias y suprimir las repeticiones en cámara lenta que no aportan valor técnico ni narrativo. También pide cuidado adicional en los momentos vulnerables, por ejemplo cuando una atleta se desploma al cruzar la meta. A lo largo de salto de altura, pértiga, saltos horizontales y pruebas de pista, la guía demuestra con ejemplos que los planos más comprometedores se pueden evitar sin perder calidad visual ni capacidad de contar la historia.

Lo que no es: No es un reglamento. No introduce prohibiciones ni sanciones, y quien lo incumpla no enfrenta consecuencia formal alguna. Se publicó de forma gratuita y abierta para cualquier emisora que cubra atletismo femenil, no solo para las competencias europeas. Esa es a la vez su fortaleza y su límite: llega a más gente que una norma y no obliga a nadie. El estreno tampoco es menor en escala, porque el Europeo de Birmingham se transmite por la BBC y por TNT Sports.

El origen de la iniciativa

De dónde viene la presión: Las atletas enfrentan presión visual constante durante la competencia profesional. Disciplinas como el voleibol de playa, la gimnasia y el atletismo concentran de forma recurrente la atención en la presentación física por encima del rendimiento. El problema no se detiene cuando termina la transmisión: los contenidos digitales pueden alterarse y recircular con intención distinta a la original, con un efecto directo sobre la salud mental de quienes compiten.

Atletas en competencia

Foto: Playbook

El testimonio que la sostiene: Bradshaw ha compartido públicamente episodios de abuso en redes sociales y la circulación de videos inapropiados en línea, incluidas repeticiones innecesarias de sus competencias. Su descripción del problema no es sobre lo que ocurre después de la transmisión, sino durante:

> "Muchas atletas, incluyéndome a mí, nos hemos encontrado en situaciones de competición en las que estamos más centrados en las cámaras que en nuestro propio rendimiento"

El efecto en la competencia: Lo que describe Bradshaw tiene consecuencia deportiva directa. Una atleta que ajusta su postura o su gesto porque sabe dónde está el encuadre administra una variable más dentro de la prueba, en disciplinas que se deciden por centímetros y centésimas. Ese desplazamiento de la atención es lo que llevó una queja individual hasta un documento de producción firmado por la unión de radiodifusoras públicas del continente. Cuando la cámara entra en el cálculo de la atleta, ya dejó de ser un observador neutral.

Estereotipos que se promueven de manera masiva

Lo que fija una transmisión: Las transmisiones construyen referentes sociales. Cuando priorizan el físico sobre la técnica, establecen qué merece atención pública y qué no. Glen Killane, director ejecutivo de EBU Sport, plantea que la cobertura debe enfatizar habilidad, dedicación y excelencia, bajo principios de imparcialidad, precisión y respeto, y sostiene que el deporte femenino merece ser visto, cubierto y valorado en términos de igualdad. El problema nunca estuvo en la cámara, estuvo en quién decide hacia dónde apunta.

Aprender a mirar el deporte femenil

La otra mitad del contrato: Cuestionar cómo consumimos y cómo enseñamos a mirar el deporte femenino implica pensar en qué referentes quedan para las generaciones que vienen. Una misma competencia puede dirigir la atención hacia la velocidad, la fuerza, la técnica y los récords, o hacia la apariencia física. Son dos productos distintos construidos con el mismo material.

Aprender a mirar el deporte femenil

Foto: Playbook

> "La forma en que nuestro deporte se muestra durante las transmisiones en vivo puede ser increíblemente poderosa, pero también perjudicial para las mujeres que compiten" > Holly Bradshaw