Cruz Azul es el campeón vigente de la Liga MX y, desde este año, juega sus partidos de local en Puebla, a más de 120 kilómetros de la Ciudad de México que le da nombre a su afición. La razón no es deportiva: el club más popular de la capital mexicana lleva más de dos décadas sin poder construir un estadio propio dentro de su propia ciudad.
El miércoles pasado, en una reunión en Palacio de Gobierno, la propia presidenta Claudia Sheinbaum le preguntó a Víctor Velázquez, presidente del Consejo de Administración de Cruz Azul, por el estatus del terreno. Es la señal más clara hasta ahora de que el proyecto tiene, por fin, atención al más alto nivel político. También es la prueba de que, después de años, el asunto sigue sin cerrarse.
El club errante desde que salió del Azteca
La ruta: Cruz Azul dejó el Estadio Azul, su casa en la colonia Nochebuena, en 2018, después de 22 años ahí. Regresó al Azteca hasta finales de 2023, cuando salió por la remodelación rumbo al Mundial 2026. Desde entonces jugó en Ciudad de los Deportes y en el Olímpico Universitario, donde ganó la Concachampions y el título de Clausura, y este año se mudó al estadio Cuauhtémoc, en Puebla.
- 2018Cruz Azul deja el Estadio Azul, su casa por 22 años
- dic 2023Sale del Azteca por la remodelación rumbo al Mundial 2026
- 2025Gana la Concachampions y el título de Clausura en el Olímpico Universitario
- 2026Juega de local en el Cuauhtémoc, en Puebla
- 31 ago 2026Sheinbaum pregunta por el terreno en Palacio de Gobierno
Lo que cambió en treinta años
El obstáculo: Velázquez explicó que construir hoy no se parece a hace tres décadas. "Ahorita ya no te dejan mover un árbol, ha cambiado todo", dijo, y enumeró restricciones ambientales, consultas vecinales obligatorias, límites de agua y el impacto vial como las trabas reales del proyecto, no el dinero.
El precedente: En febrero se filtró que Cruz Azul evaluaba construir en Parque Bicentenario, sobre los terrenos de la refinería 18 de Marzo en Azcapotzalco. La reacción fue inmediata: activistas ambientales exigieron que esos terrenos se quedaran como espacio verde o cultural, no como estadio. El sitio no ha vuelto a mencionarse como opción desde entonces.
El involucramiento político no es nuevo: Sheinbaum le pidió a Cruz Azul mantenerse en la capital desde que era jefa de gobierno de la CDMX, antes de ser electa presidenta. Bajo esa presión, el club ya descartó terrenos en Tlalnepantla, Cuautitlán y hasta Querétaro.
El número y el terreno
La inversión: El proyecto está presupuestado entre US$300 y 350 millones, para un estadio de 40 mil a 45 mil asientos en un predio de unas 10 hectáreas que también contemplaría un hotel, un centro comercial y un complejo deportivo. El presupuesto y el diseño ya los aprobó la Asamblea de la Cooperativa; lo que falta es dónde construirlo.
Por qué no se va: Cruz Azul ha recibido ofertas fuera de la zona metropolitana, en Hidalgo y Morelos, y Velázquez dijo que las sigue explorando "por si acaso". Pero la prioridad es comercial: "el hecho de estar en la zona metropolitana le ha dado al equipo mucha más proyección", dijo, en la ciudad donde vive la base más grande de su afición.
Lo que falta por cerrarse
El plazo que nadie ha dicho: Velázquez no dio fecha de arranque de obra, solo que buscan anunciarla "en el corto plazo". Cruz Azul ya había prometido una fecha de arranque antes, en 2024, y el terreno seguía sin definirse año y medio después.
Lo que sí depende de la ciudad: El terreno final, dentro de la zona que la propia Sheinbaum pidió no abandonar, es la única pieza que sigue abierta. El dinero, el diseño y el aval político ya están resueltos.
Lo próximo a vigilar es simple: la primera vez que Cruz Azul confirme una fecha de arranque de obra con terreno ya cerrado, no solo aprobado en asamblea.


