El paquete: El US Open pondrá US$108 millones en compensación a jugadores, 20% más que el año pasado y 44% más que en 2024. Es la bolsa más grande en la historia del tenis.
Dónde se fue realmente el aumento: El reparto está inclinado hacia abajo del cuadro a propósito. Quien pierde en primera ronda cobra 27% más que en 2025, mientras que el subcampeón sube 12% y el campeón apenas 10%. En un torneo de 128 jugadores por cuadro, mover el piso vale más votos que mover el techo.
Ese detalle explica la operación completa. La presión sobre los Grand Slams no vino de los diez mejores del mundo, que ganan lo suficiente por patrocinio como para que un cheque de primera ronda sea irrelevante, sino del grupo que vive de esos cheques y que sí puede organizarse. Veinte jugadores firmaron en marzo una carta pidiendo más dinero, con el argumento de que los cuatro majors reparten por debajo del 22% de ingresos que rige en los torneos más grandes de ATP y WTA.
Lo que se concedió además del dinero: El torneo será el primer Grand Slam con un programa de apoyo al jugador, dotado con US$2 millones repartidos en partes iguales entre la rama varonil y la femenil, que se suma a las pensiones existentes. Se diseñará con el recién creado consejo de jugadores de Grand Slam.


