La ratificación: Los 32 dueños de la NFL votaron por unanimidad a favor de la venta de los Seattle Seahawks a la familia Khosla, en una reunión especial de un día cerca del aeropuerto de Atlanta. La liga solo exigía el respaldo de al menos 24 de los 32 votos para ratificar el trato, así que el resultado fue más contundente de lo necesario.
La operación, acordada en julio por US$9,612 millones, saca del control del equipo al fideicomiso de Paul G. Allen y se espera que cierre formalmente en los próximos días, antes de que arranque la temporada.
La condición que faltaba: La aprobación no era solo un trámite de conteo de votos. La NFL prohíbe que un mismo dueño tenga participación en dos franquicias a la vez, y Vinod Khosla llegaba a esta votación como socio limitado de los San Francisco 49ers, así que resolver esa participación cruzada era parte de lo que había que cerrar antes de que la liga diera luz verde.
La aprobación confirma lo que en julio ya adelantaba Playbook: pocos compradores podían cumplir el requisito de la NFL de cubrir el 30% del precio en efectivo sobre una operación de esta magnitud, el verdadero filtro detrás de un proceso de venta con menos postores de los que la liga esperaba.
El salto de precio: Paul Allen compró los Seahawks en 1997 por US$194 millones. Veintinueve años después, el equipo se vendió en casi 50 veces esa cifra y volvió a romper el récord de traspasos de la NFL, por encima de los US$6,050 millones de los Commanders en 2023 y los US$4,650 millones de los Broncos en 2022. Cada venta reciente fija el piso de la siguiente.
Lo que sigue: Khosla se comprometió a mantener Lumen Field, con un contrato de arrendamiento vigente hasta 2032 y tres opciones de renovación de diez años, como parte central de la identidad del equipo. Los Seahawks, campeones vigentes tras vencer a los Patriots 29-13 en el Super Bowl de febrero, abren la defensa del título el 9 de septiembre, ya bajo el control formal de la nueva propiedad.


