LIV Golf presentó el martes una solicitud de bancarrota bajo el Capítulo 11 en el tribunal federal de Nueva Jersey, el mismo trámite que Playbook había reportado como inminente una semana antes. Lo que cambia no es el mecanismo: es el plan de salida.

La liga no pide protección solo para reordenar deuda. Propone convertir a sus propios jugadores, varios de ellos entre sus mayores acreedores, en los nuevos dueños mayoritarios de la empresa que sale del proceso.

Un Capítulo 11 con dos financiadores distintos

El trámite: LIV Golf Incorporated y sus filiales iniciaron voluntariamente una reestructura supervisada por un juez, con el objetivo declarado de preservar la operación como negocio en marcha mientras se ejecuta una recapitalización. La compañía firmó un acuerdo de apoyo a la reestructuración con BC Partners Credit, la división de crédito de la firma BC Partners.

Quién paga qué: El PIF, el fondo soberano saudita que en abril avisó que dejaba de financiar la liga, es quien pone el préstamo que la mantiene operando durante el trámite: US$49.6 millones en financiamiento debtor-in-possession, sujeto a aprobación judicial. BC Partners Credit entra después, como el inversionista que aportaría el capital de salida una vez que LIV emerja de la bancarrota. El mismo fondo que se retira es, por ahora, el único dispuesto a poner dinero fresco.

Cronología
  1. 2022PIF lanza LIV Golf
  2. abr 2026PIF avisa que retira el fondeo
  3. 17 ago 2026LIV cancela su última fecha
  4. 26 ago 2026despide a la mayoría de su plantilla
  5. 1 sep 2026FT reporta bancarrota en preparación
  6. 8 sep 2026LIV se declara en Capítulo 11

El agujero que el préstamo puente no cierra

La brecha: Según el expediente presentado ante el tribunal, LIV Golf declara pasivos de entre US$500 millones y US$1,000 millones contra activos de entre US$100 millones y US$500 millones. El financiamiento de PIF sostiene la operación del día a día; no cubre los compromisos que la liga firmó antes de pedirlo.

Resultados
LIV Golf, expediente de Capítulo 11
Pasivos declaradosUS$500M-1,000M
Activos declaradosUS$100M-500M
Financiamiento DIP de PIFUS$49.6M

Lo que entra a la fila: Los contratos de jugadores, los proveedores que ya reclamaban facturas impagas y cualquier otro acreedor quedan sujetos al orden que dicta un tribunal, no al que decidía la liga. Ahí es donde el expediente se vuelve inusual: nueve de los diez mayores acreedores no garantizados de LIV Golf son sus propios golfistas.

Los acreedores son los mismos que compiten cada semana

La lista: Jon Rahm encabeza el expediente con una reclamación de US$7.47 millones y una deuda total reportada por encima de los US$100 millones bajo su contrato de nueve cifras. Bryson DeChambeau sigue con US$5.77 millones, Dustin Johnson con US$5.49 millones y Cameron Smith con US$4.83 millones. LIV les debe dinero de la misma manera que le debe a un proveedor de medios o a un estado que esperaba un pago de sede.

Por qué importa el orden: Un jugador con un contrato garantizado más allá de 2026 no cobra primero por ser la estrella del torneo; cobra según el lugar que la ley de bancarrotas le asigna en la fila. Convertir esa deuda en participación accionaria es, en los hechos, la manera de resolverla sin que la liga tenga que encontrar el efectivo para pagarla completa.

Por qué ceder el control resuelve dos problemas a la vez

La propuesta: Bajo la transacción planteada, la empresa reorganizada quedaría en manos mayoritarias de los jugadores, con quienes la liga dice mantener conversaciones avanzadas. El CEO Scott O'Neil lo describió como una estructura que "alinea los intereses de los jugadores con el éxito a largo plazo de la liga".

El incentivo detrás: La equity resuelve el pasivo con las propias estrellas sin gastar el préstamo de PIF en pagarles, y a la vez le da a BC Partners lo que necesita para cerrar su cheque: un roster comprometido con 2027 en lugar de uno que negocia su salida. Son la misma tensión que ya frenaba la inversión antes de la bancarrota, resuelta con participación en vez de efectivo.

Quién ya se bajó antes de que se decidiera

La fuga: No todas las estrellas están esperando para ver si conviene ser dueño. Brooks Koepka habría aceptado condiciones para volver al PGA Tour, y Patrick Reed optó por un puente a través del DP World Tour europeo para reincorporarse al PGA en 2027. Son jugadores que están valorando más una salida limpia que una participación en una liga que apenas empieza a reestructurarse.

Lo que necesita LIV 2.0: El plan para 2027 amplía el campo a 75 jugadores, agrega un corte de 54 hoyos por primera vez y clasificatorias de los lunes, con eventos previstos en cinco continentes. Nada de eso funciona si la salida de jugadores se acelera antes de que la nueva estructura de propiedad quede firme; el mismo roster que la liga necesita retener es el que está decidiendo, contrato por contrato, si la apuesta vale la pena.