La Roma tiene permiso para construir su estadio en Pietralata. El comisionado extraordinario del gobierno italiano para los estadios de la Euro 2032, Massimo Sessa, firmó el 28 de septiembre la autorización única del proyecto, de unos €1,300 millones (US$1,480 millones) según Panorama, financiado por la familia Friedkin, dueña del club.

El trámite final tardó 90 días. El club intenta tener estadio propio desde los años ochenta, con Dino Viola en la presidencia. Esta vez el gobierno nombró un comisionado con poderes extraordinarios para acelerar los estadios de la Euro 2032, que Italia organizará con Turquía. La Roma tiene ahora tres o cuatro meses para el proyecto ejecutivo y la meta es poner la primera piedra en marzo de 2027, año del centenario del club.

Las fechas no coinciden. El alcalde Roberto Gualtieri dice que la obra tomará dos años y medio y que el estadio podría estar listo a finales de 2029. La planeación financiera del club apunta a 2031, un año antes de la Euro. Las expropiaciones corren por cuenta de la Roma, y Sessa le pidió negociar con los dueños de los terrenos para evitar demandas.

El duelo

El negocio está en ser dueño. Hoy la Roma juega en el Olímpico, que no le pertenece, y en la temporada 2024-25 cobró €44.4 millones (US$51 millones) en boletos. El plan financiero del nuevo estadio, de 60,605 lugares, proyecta €153.6 millones en 2031, un alza de 245%. Casi la mitad, €71.6 millones, vendría de asientos premium, que el club controlaría por completo.