Antes de tener jugadoras, partidos o temporada, las Golden State Valkyries ya estaban entre las líderes de venta de mercancía de la WNBA y acumulaban miles de depósitos para abonos. Fue en 2024, un año antes de su debut, y es la parte del negocio que explica todo lo demás.

Lo que la franquicia hizo con esa demanda la separa del resto de la liga. Comparte dueños y arena con los Golden State Warriors, y aun así construyó su afición por su cuenta, con un público que en su mayoría nunca había comprado un abono de la NBA.

Cronología
  1. 2023Lacob y Guber pagan US$50 millones por la franquicia
  2. 2024Miles de depósitos para abonos, sin plantilla
  3. Abr 2025Sephora firma como socia fundadora
  4. Nov 2025Sephora se suma también a los Warriors
  5. 2026Más de 12,000 abonados
  6. Oct 2026Finales de la WNBA en su segunda temporada
Infografía de Infinitas: las Golden State Valkyries, una franquicia con audiencia propia y la primera de la WNBA en superar US$100 millones de ingresos

Foto: Playbook

La afición que no vino de los Warriors

La apuesta obvia: Cuando Joe Lacob y Peter Guber, dueños de los Warriors, pagaron en 2023 la cuota de expansión de US$50 millones, la jugada más evidente era convertir a los aficionados de los Warriors en aficionados de las Valkyries. La nueva franquicia habría arrancado con una base hecha desde el primer día.

La regla que trajo de Angel City: Jess Smith, presidenta del equipo, apostó por otra cosa. Llegó a San Francisco desde Angel City FC, el club de la NWSL en Los Ángeles, con una lectura de mercado: en una misma ciudad, el cruce entre la afición de un equipo varonil y la de uno femenil rara vez pasa de 10%. Para ella, ese número indicaba que el deporte femenil es otro producto y necesita su propio público.

Tres públicos, no uno: En lugar de depender de la base de los Warriors, Smith diseñó la estrategia para tres audiencias distintas.

La alineación
Fans del deporte femenilya gastabanBright believers20 a 35 añosFans tradicionalesGiants, 49ers…

La primera ya existía y ya gastaba en boletos, pero en la Bahía no tenía una franquicia profesional permanente de basquetbol femenil en la cual invertir. La segunda, a la que el equipo llama bright believers, son personas de 20 a 35 años que no siguen con intensidad los deportes tradicionales y llegan atraídas por los valores del proyecto y por una comunidad. La tercera son los aficionados de los Warriors, los Giants o los 49ers que podían sumarse por el juego mismo.

El cruce, medido: Un reporte de The Trade Desk, la empresa de publicidad digital, encontró que 92% de los abonados de las Valkyries son exclusivos de su mercado: el cruce con los Warriors ronda 8%. Smith ya había dado una cifra parecida, 7%, en 2025. Con más de 12,000 abonados en 2026, casi toda esa base es público nuevo para el grupo, y la propia Smith dice que un cruce superior a 10% entre equipos varoniles y femeniles de un mismo mercado es prácticamente inaudito.

Infografía de Infinitas: detrás de la franquicia, Joe Lacob y Peter Guber, la cuota de expansión de US$50 millones en 2023 y Jess Smith, presidenta de las Valkyries con experiencia en Angel City FC

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El color como frontera: La identidad visual fue parte de la misma decisión. Smith empujó una marca separada del azul y dorado de los Warriors y eligió el violeta, con negro y un dorado de reserva; en 2025 la llamó la decisión más importante que tomaron. Hoy ese color identifica a una comunidad que lo porta cualquier día de la semana. Las Valkyries no tomaron prestada una audiencia. Construyeron la suya.

Del abono al patrocinio

Una base que ya factura: Esa afición es la que hoy sostiene los más de US$100 millones de ingresos de 2026. En su primera temporada, las Valkyries generaron US$78 millones, 48% más que las Indiana Fever, el segundo equipo con más ingresos de la WNBA.

Las fuentes de ingreso son varias: más de 12,000 abonos, asientos a pie de cancha desde US$1,500 por partido, boletos individuales, hospitality, mercancía y un portafolio de más de 40 patrocinadores que incluye a JPMorgan Chase, Rakuten, United Airlines y Sephora.

Infografía de Infinitas: más de 40 patrocinadores de las Valkyries, entre ellos United, Sephora, Chase, Kaiser Permanente y Rakuten

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El patrocinio que viajó al revés: La forma en que se armaron esos acuerdos muestra cómo piensa la franquicia. Sephora firmó en abril de 2025 como socia fundadora de las Valkyries, con su nombre en el centro de entrenamiento del equipo en Oakland. En noviembre de 2025 se convirtió en la primera socia de las Valkyries en sumarse al portafolio de los Warriors, como su marca oficial de fragancias. Mike Kitts, director comercial de Golden State, lo llamó un hito para toda la organización. El valor fluyó del equipo femenil al varonil.

Rakuten, por su parte, además del logo en el jersey, busca monetizar la identidad de las jugadoras fuera de la cancha. Para sostener ese ritmo, las Valkyries duplicaron su equipo de marketing y crecieron su plantilla general 40% entre temporadas.

"Seremos el número uno y queremos ser el número uno en generación de ingresos. Y esas son las expectativas de nuestro grupo de propietarios", dijo Jess Smith.

Lo que no se copia en cualquier ciudad

El respaldo que no se ve en el abono: Antes de leer esto como una fórmula que funciona en cualquier mercado, hay que ver el contexto. Detrás de las Valkyries están Lacob y Guber, dueños de cuatro campeonatos de la NBA, y una arena compartida, el Chase Center, de 18,064 asientos, que el equipo agotó en cada partido como local durante dos temporadas seguidas.

Infografía de Infinitas: la demanda necesita infraestructura, con 18,064 espectadores, entradas agotadas en todos los partidos de temporada y más de 12,000 abonados

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La demanda del deporte femenil es real y alcanza para sostener una operación de esa escala. Replicarla exige inversión, infraestructura y una visión comercial clara desde el primer día. Dentro de la cancha el resultado también llegó: las Valkyries vencieron a Las Vegas Aces en semifinales y jugaron las Finales de la WNBA en apenas su segunda temporada.