Las negociaciones para unir ATP y WTA en una estructura comercial conjunta se detuvieron por tiempo indefinido. Las conversaciones habían llegado a un punto avanzado en la integración de derechos audiovisuales y acuerdos comerciales, pero la WTA se bajó de la mesa al considerar que su parte de los ingresos proyectados no era suficiente.

No es la primera vez que esta idea llega cerca y no cierra. Las diferencias estructurales entre ambas organizaciones, sumadas a la complejidad de negociar ingresos históricamente desiguales, hacen que cada intento enfrente los mismos obstáculos. La fusión comercial era una forma de atacar el problema de fragmentación del tenis sin tocar los Grand Slams, que tienen su propia estructura de gobierno. Por ahora, no hay acuerdo.