La revisión: El jurado de la UCI ordenó controles adicionales de indumentaria en el Tour de France Femmes antes de la contrarreloj individual de la cuarta etapa, disputada el martes 4 de agosto. Una comisaria de la federación francesa de ciclismo inspeccionó a cada corredora antes de que firmara en la rampa de salida, con una carpa blanca disponible para hacerlo de forma privada cuando hiciera falta. Donde algo parecía irregular, las oficiales pidieron a la ciclista explicar qué llevaba puesto debajo del maillot.
La ventaja en disputa: El reglamento técnico de la UCI establece que la ropa debe cumplir solo la función de vestir y no puede alterar artificialmente la forma del cuerpo de quien compite. El detonante fue una acusación concreta: que algunas corredoras estaban aumentando el volumen del pecho para ganar aerodinámica en la lucha contra el reloj. El profesor Bert Blocken, especialista en aerodinámica aplicada al deporte, estimó el beneficio de esa práctica en cerca de ocho décimas de segundo por kilómetro, un margen que en una contrarreloj decide posiciones completas.
Quién pidió qué: La petición vino de varios equipos del WorldTour femenil, que se acercaron a los comisarios para que aplicaran la norma. La UCI ya tenía un antecedente propio en la misma dirección: la prohibición de los calcetines con hielo en las contrarrelojes masculinas. El sindicato de corredoras, CPA Women, pidió aclaraciones sobre el procedimiento, no las recibió antes de la etapa y terminó enviando a una observadora, con la exigencia de que los controles fueran profesionales, respetuosos y protegieran la dignidad y la privacidad de cada ciclista. Marlen Reusser ganó la etapa. En esta misma edición del Tour compite Romina Hinojosa, la primera mexicana en la carrera.


