Los socios compromisarios del FC Barcelona aprobaron el 19 de septiembre dos acuerdos que no tienen nada que ver con futbol y todo que ver con la marca del club. El primero, con Ohana Real Estate and Construction LLC, lleva el nombre Barça a una ciudad residencial de lujo en Emiratos Árabes Unidos. El segundo, con Babylon Park, instala un parque de entretenimiento familiar bajo el propio Spotify Camp Nou.
En ninguno de los dos casos el Barça pone capital. Lo que licencia es la marca, y a cambio recibe un porcentaje de lo que generen ambos negocios durante décadas.
Lo que licencia en Dubái
El acuerdo con Ohana corre hasta 2055 y contempla una ciudad residencial de lujo con vivienda, retail y entretenimiento construidos alrededor del universo Barça, con entrega prevista para 2030. El vicepresidente Ferran Olivé lo describió como "un proyecto residencial con una experiencia inmersiva vinculada a la marca Barça". El club recibe el 100% de los ingresos que genere esa licencia, unos €65 millones proyectados a lo largo del contrato.
El mismo paquete incluye algo más inmediato: un patrocinio de €30 millones en tres años, unos €10 millones anuales, que pondrá la marca del proyecto en la parte trasera de la camiseta del primer equipo masculino y femenino, pero solo en las competiciones españolas (Liga, Copa y Supercopa). En la Champions League, ese espacio lo sigue ocupando la Fundación Barça, una restricción que viene de las propias reglas de patrocinio de la UEFA.
Lo que instala en casa
El acuerdo con Babylon Park es distinto en su mecánica. El parque de entretenimiento ocupará unos 900 metros cuadrados junto al Barça Café, dentro del propio Spotify Camp Nou, por 25 años. Ahí sí hay un socio operando dentro de la casa del club, y el reparto refleja esa etapa de arranque: 20% de los ingresos para el Barça durante los primeros cinco años, con un mínimo garantizado de €1 millón anual, y 50% a partir del año seis, con un mínimo de €2 millones.
El club proyecta que el contrato completo deje unos €100 millones en 25 años, y ya evalúa replicar el modelo en otros espacios dentro y fuera de Cataluña.
Los socios no aprobaron el proyecto de Babylon Park sin fricción. La votación terminó 252 a favor, 158 en contra, 31 en blanco y 10 abstenciones, de 451 votantes acreditados. Parte de la discusión giró en torno al origen israelí de uno de los fundadores de Babylon Park, algo que Olivé respondió diciendo que el acuerdo "pasó por compliance" y que ese origen "no es suficiente para dejar de contratar a una empresa".


