El plan: la Euroliga presentó el 16 de octubre su plan de negocio a diez años, aprobado por sus 13 clubes accionistas el 6 de octubre en la misma reunión en la que rechazaron la propuesta de la NBA. El documento proyecta que la liga y sus clubes con licencia pasen de valer €3,200 millones (US$3,600 millones) en conjunto a €13,380 millones al cierre de la década.
La cifra que importa: la más citada será la valoración, pero la más reveladora está en el reparto. La Euroliga prevé distribuir €3,400 millones a sus clubes en diez años, y €1,200 millones de esa suma vendrían de cobrar cuotas de entrada a nuevas franquicias. Más de un tercio del dinero prometido depende de vender plazas.
Cómo se reparte el valor
Liga y clubes no crecen igual: el plan calcula que los clubes con licencia pasarán de €1,800 millones (US$2,020 millones) a €5,400 millones, el triple. La liga, en cambio, subiría de €1,400 millones a €7,980 millones, 5.7 veces su valor actual. El mayor salto queda en la empresa que organiza la competencia.
Quién es dueño de ese salto: de los 20 equipos que hoy disputan la Euroliga, 13 son accionistas permanentes y siete llegan por otras vías, como ganar la EuroCup o recibir licencias de corto plazo, según Front Office Sports. Los 13 accionistas son los que se quedan con el aumento de valor de la liga, además del de sus propios clubes.
El efecto inmediato: la liga estima que pasar de licencias a franquicias permanentes subirá 25% la valoración de clubes y liga desde la temporada 2026-27. Sobre los €3,200 millones actuales, serían unos €800 millones de valor adicional en papel, sin que cambie un solo ingreso.
De dónde sale el dinero
Dos fuentes con naturaleza distinta: de los €3,400 millones (US$3,800 millones) a repartir, €2,200 millones saldrían de los ingresos de la competencia y €1,200 millones de cuotas de expansión. Los primeros se repiten cada temporada si el negocio crece; los segundos se cobran una vez por cada plaza vendida.
El salto en ingresos: hoy la Euroliga reparte a sus clubes unos €70 millones al año, según Front Office Sports y Eurohoops. Los €2,200 millones previstos en diez años equivalen a un promedio de €220 millones anuales, más del triple del ritmo actual. Para lograrlo, la liga se pone como meta €648 millones de ingresos comerciales en el décimo año.
Las cuotas ya tienen precio: la Euroliga dice haber recibido 15 ofertas vinculantes por €1,200 millones en total, la misma cifra que proyecta cobrar en cuotas a lo largo de dos ventanas de expansión, en 2027 y 2031. En promedio son unos €80 millones por oferta. La liga no detalla cuántas plazas cubren, cómo se pagan ni cómo se repartiría ese dinero entre los clubes.
La escasez como producto
Lo que se vende es la permanencia: una franquicia que no depende de clasificarse cada temporada puede planear patrocinios, plantilla y arena con otro horizonte. Esa certidumbre tiene precio, y la Euroliga quiere cobrarlo a quien entre. Las plazas son pocas por diseño: la liga apunta a un máximo de 24 equipos.
El contraste con la NBA: en junio, los grupos que ofertaron por entrar a NBA Europe pusieron sobre la mesa US$500 millones o más por plaza, según Sportico. Según Front Office Sports, la propuesta de la NBA valoraba a la Euroliga muy por debajo de los US$3,000 millones que la liga busca en cualquier acuerdo, y pedía pausar la expansión que este plan pone en el centro.
El problema que el plan tiene que resolver
Solo 40% es sostenible: la propia Euroliga reconoce que hoy apenas 40% de sus clubes con licencia se considera financieramente sostenible, y se fija la meta de llevarlos a todos a ese nivel al terminar la primera fase del plan. "Todos los clubes ven la sostenibilidad total como prioridad", dijo Xavi Puyada, director financiero de la Euroliga.
Valer más no paga las cuentas: una franquicia que vale más no deja de perder dinero por eso. Las cuotas de expansión pueden capitalizar a clubes con números rojos, pero llegan en dos momentos y no se repiten. La parte que tiene que sostenerse sola es la de los ingresos.


