La Liga Femenil BBVA presentó la reestructuración más profunda desde su fundación. El cambio elimina el "MX" del nombre oficial, estrena logo y lanza la campaña "Hechas de Historia" junto con un himno relanzado en alianza con Amazon Music. Voit regresa como balón oficial del torneo.

Foto: Playbook
Un formato pensado para competir, no para llenar calendario
A partir del Apertura 2026, la competencia abandona el sistema de todos contra todos y adopta dos grupos de nueve clubes. Cada equipo jugará ocho partidos dentro de su grupo y seis contra el grupo contrario, para un total de 14 partidos en la fase regular; los cuatro mejores de cada grupo avanzan a cuartos de final.
La directiva justificó el cambio señalando que el torneo disputaba 96% más partidos que ligas de referencia como la NWSL y la Liga F española. Menos partidos y menos dobles jornadas buscan mejorar la recuperación de las jugadoras y abrir espacio en el calendario para Fechas FIFA, CONCACAF y la Selección Nacional.

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Una marca con espacio propio
Quitar el "MX" del nombre no es un gesto cosmético: es la liga femenil buscando una identidad comercial separada de la masculina, con capacidad de firmar patrocinios y alianzas propias en lugar de heredar los de Liga MX. La presidenta Mariana Gutiérrez lo resumió así: "Consolidar una Liga preparada para competir con las mejores del mundo."
Derechos centralizados, todavía a medias
Siete de los 18 clubes centralizaron sus derechos audiovisuales bajo un esquema común, el primer paso hacia una comercialización coordinada de la señal. Para plataformas, medios y marcas esto significa paquetes más claros, mejor consistencia de producción y, sobre todo, datos de audiencia agregados que hoy no existen de forma unificada en el fútbol femenil mexicano.

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Opinión de Playbook: El valor real de este relanzamiento no está en el logo ni en el himno, está en la ejecución. Un nombre nuevo no vende boletos ni sube el rating si la narrativa, la calidad de producción y la experiencia en el estadio no cambian con él. Comercialmente, la apuesta es clara: menos partidos, mayor enganche por partido, en lugar de llenar el calendario con jornadas de bajo interés. Y centralizar derechos de solo siete de 18 clubes es un paso real, pero incompleto, hacia el objetivo declarado de presentar un producto unificado. Para una liga que compite por atención con la Liga MX masculina, la NWSL y la Liga F, la diferencia entre un rebrand exitoso y uno cosmético se va a medir en rating, no en redes sociales.

